10 de junio de 2016

CASTILLO DE LOARRE.


-Sé bienvenido amigo, ¿cuánto ha pasado?, ¿dos años, ya?... Ya sé que estás cansado pero déjame mostrarte antes de cenar la fortaleza más señera del reino, pues ya ha sido concluida. Levanta la vista y mira cómo se yergue sobre la caprichosa roca otorgándole el dominio de la zona. Mis aposentos se encuentran ahí, en esa torre, la más alta y que despunta por encima del resto. Aunque para alcanzar nuestra meta tendremos que recorrer el recinto monacal que nos rodea. Fue erigido por el padre de nuestro rey, supongo que lo recuerdas, Sancho Ramírez, tan sólo hace dos años que murió junto a las murallas de Wasqa. Él edificó este monasterio y con él rodeó la primitiva fortaleza que se asienta en lo alto de la roca, mandada edificar por su abuelo, Sancho Garcés, el tercero de su nombre y rey de Pamplona. No pongas esa cara ante la escalera principal, muchos mercaderes y nobles abren sus bocas de asombro y enmudecen ante ella y luego de forma tácita y de reojo la miran con envidia. Aprovechemos ahora que han terminado las nonas y entremos en la Capilla Real, la iglesia de nuestro rey. Ya sé que no le hace honor, pues a la luz de las antorchas las dimensiones de la iglesia y cúpula tan solo se atisban y no se aprecian en su esplendor. Mañana al alba te mostraré los capiteles y sus historias

                                                                                          Anno Domini 1096, Castillo de Loarre.







































                                                                                   https://es.wikipedia.org/wiki/Castillo_de_Loarre